
dimarts, de setembre 30, 2008
TRABAJOS DE PENITENCIA

diumenge, de setembre 28, 2008
EL GRAN PAUL

La eterna seducción
CARLOS BOYERO
Ha sido elegante y discreto hasta para morirse. No puede ser de otra forma cuando esa actitud vital no responde a una careta estratégica sino a la autenticidad. Hace unos meses comunicó que se lo llevaba la muerte, que la esperaría en su casa rodeado de las personas que amaba, que no le dieran la brasa ni montaran productivos circos con su agonía, que le dejaran irse tranquilo al otro barrio. Algo muy consecuente en alguien que jamás montó numeritos ni practicó el exhibicionismo, aficiones lamentablemente repetidas en el universo de esos seres con una luz y un talento especial que han alcanzado el estrellato. Y yo sentí ante la despedida de ese desconocido que algo se me rompía por dentro, que era como si la palmara alguien cercano por el que sientes tanto respeto como admiración, un ser que te ha regalado muchas e impagables sensaciones en el curso del tiempo.
Desde la primera vez que le iluminó una cámara, este tipo escandalosamente guapo estaba destinado al amor incondicional y eterno de ésta. También a que ella contagiara esa fascinación a los espectadores de cualquier parte con un mínimo sentido del gusto. Del Newman joven es incuestionable su hermosura pero también la tendencia a la sobreactuación, a los tics que deja impresos el pretencioso, narcisista, psicológico y retorcido Método. Ello no impidió que cuando tenía 30 esplendorosos años, bajo la mirada lúcida y sobrecogedora de Robert Rossen creara al inmortal Eddie Felson en esa reflexión genial y estremecedora sobre el triunfo y el fracaso, artistas y explotadores, pecado y redención, soledad y desesperación, miedo y desafío, titulada El buscavidas. Pero cuando este hombre llega a la conclusión de que ya sabe cómo expresar lo máximo con lo mínimo, cuando le sale alguna arruga en el rostro y en el alma (debe de ser complicado sobrevivir emocionalmente al suicidio de un hijo), sus interpretaciones de cualquier tipo de personaje alcanzan una hondura, una precisión, un magnetismo y una verdad incomparables. En comedia y en drama, dando vida a personajes cotidianos o excepcionales. Cualquiera de sus interpretaciones constituye un espectáculo, algo que siempre te va a compensar independientemente de la calidad del producto final. Junto al grandioso pero a veces muy pasado Brando, ver y oír a Newman representa la plenitud de la hipnosis, la imposibilidad de desconectar ante una presencia y una personalidad majestuosas. Te enamora cuando ríe, cuando sufre, cuando se gusta, cuando anda perdido, cuando es fuerte, cuando está desvalido, cuando tiene miedo, cuando es el más chulo, cuando bromea, cuando se pone serio. Sus registros son muy amplios. Hará que te creas a sus personajes aunque nunca puedas olvidar que esos hombres siempre son Paul Newman. O sea, seducción en estado puro. De joven y de viejo, intemporal, con efecto perdurable para los espectadores del próximo siglo. Jamás fue una moda o un lujoso producto de marketing. Newman era más que un actor; constituía un género. No tiene reemplazo. Se ha ido el más grande.
dimecres, de setembre 24, 2008
AEROSTÀTICA

diumenge, de setembre 21, 2008
TRIO D´ASOS



Els presente els meus tres personatges públics més apreciats. Formen un autèntic trio d´asos que representen valors tan arrelats i estimats per tots com Tradició, Modernitat, Amor Per La Llengua Pròpia Dels Valencians, Esdevenimentisme, Menfotisme i una llarga llista de la que no podem excloure les velles virtuts teologals, tan determinants per a moure´s al món cruel -oh tempora, oh mores- de hui en dia.
Trien, trien el seu favorit.
dissabte, de setembre 20, 2008
GRANDEUR

dimecres, de setembre 17, 2008
UNA RECOMENDACIÓN Y UN RUEGO

Esto no pretende ser una crítica convencional: es un elogio baboso y rendido. Porque lo que Kaplan hace en el libro es en principio sencillo: evocar varios viajes de juventud por el Mediterráneo central y oriental, acompañado por alguien que es una difusa y cambiante sombra en el relato, que apenas tiene presencia. Pero lo hace mezclando prodigiosamente erudición y recuerdos personales, veneración por el pasado y emociones y reflexiones que conmoverían a cualquier poeta en ciernes.
Ahora es un prestigioso analista de política internacional, miembro de más de un gabinete de influyentes asesores, pero el Kaplan de entonces era un joven norteamericano de familia modesta lleno de ilusiones y proyectos y fascinado por la historia, que viaja en invierno sin apenas medios, fuera de temporada, "(...) en un periodo de toldos enrollados, de hoteles medio vacíos y de solitarios restos arqueológicos algo descuidados (...), haciendo del relato un continuo ir y venir entre lo lírico y la mejor recreación y constatación del pasado, y en el que los protagonistas son Rodin, Flaubert, Cartago, Marsella, Túnez, Dido y Eneas, Virgilio, Yugurta, san Agustín, Paul Klee, Kairuán, Roger de Lauria, Roma, Sicilia, Tucídices, Siracusa, Palermo, Alcibíades, los normandos transplantados al sur, Agrigento, Caravaggio, Villa Adriana (y el gran Adriano, claro), Split, Dubrovnik, Diocleciano, Atenas, Bizancio, Lawrence Durrell, el monte Athos, Robert Byron, Mistra...
Sólo una muestra: "Esa tarde nos permitimos el despilfarro de dar un paseo en calesa por tres dinares tunecinos. Desde el cementerio tomamos el tren hacia el norte y descendimos en el pueblo de Sidi Bu Saïd, donde por ocho dinares pasamos la noche en una antigua mansión señorial. Ésa fue la única noche en todo el invierno en que disfrutamos de calefacción central. Al atardecer subimos las escaleras que llevan al Café des Nattes de Sidi Bu Saïd para tomar té con piñones. El techo de nuestra habitación estaba decorado con espejuelos de colores y azulejos azules. Afuera en el jardín, encontré a la mañana siguiente adelfas rosa, naranjos, hibiscus, buganvilias y un solitario y monumental ciprés. Recuerdo el liviano caminar de un gato mientras un hombre acudía con una escoba a barrer los pétalos caídos."
Compré y leí Invierno mediterráneo en el verano del 2.004, y desde entonces tomé como una muy agradable rutina -ya saben cuánto disfruto con algunas- releerlo todos los veranos. Me gusta tanto que o no lo leo nunca más o lo releo muy a menudo, y así no dejo lugar a la decepción que el tiempo -bueno, la vida- gusta de arrearnos de vez en cuando. Ahora acabo de terminarlo otra vez.

dilluns, de setembre 15, 2008
EL CENTRO

Aquel tipo, que por entonces se me antojaba simplemente un adulto, un “mayor” de aquellos, a la memoria que hoy sobrevive se presenta más bien como un hombre que apenas sobrepasaría la cuarentena, y a quien su calvicie brutal y absoluta y una notable gordura podían añadir seriedad o más años. Porque de él me ha quedado el recuerdo de su muy brillante y esplendorosa calva, de su impecable y clásica vestimenta que resaltaba su enormidad, y de su costumbre de tocar la armónica mientras paseaba arriba y abajo, una y otra vez, la mencionada calle.
Dada mi condición de escolar, aquellos encuentros con tan armónico individuo se producían siempre los sábados, día escogido por mis padres para dar un paseo por el centro con su ruidosa tribu, por lo que ignoro si aquellos paseados recitales se daban a diario o, como nosotros, el señor gordo y calvo aprovechaba la alegría ingenua de los sábados por la tarde para dar rienda suelta y pública exhibición a su pasión.
Del repertorio con el que obsequiaba al personal nada recuerdo, pero me gusta pensar que abarcaba desde las piezas más populares del momento hasta espantos en la línea de Clavelito, pasando por versiones de las músicas mejores y más conocidas de los westerns, tan proclives al sentimentalismo facilón de la armónica.

El barrio del que hablo es muy sencillo. Lo delimitan la plaza de l´Ajuntament y el amplio codo en el que acaban y empiezan Colom y Xàtiva. Consta de dos calles principales y casi gemelas, y unas cuantas que las atraviesan o las comunican. De las dos gemelas, todos saben muy bien cuál es la principal: Passeig Russafa. Y cuál la secundaria: Ribera. Ésta última contó con un solo cine, el Capitol. Y a pesar de que probablemente era el más grande, y de que el edificio que lo albergaba tenía un valor arquitectónico infinitamente mayor que los de todos los demás cines juntos de la calle gemela, nunca ir al cine tuvo el mismo sabor en una calle que en otra.
(…) Irromperen de sobte
les trompetes del jazz, el carrer de Russafa
tan divers dels neons en els establiments,
alegre de teatres, de cafés i de vida.
Es un recorrido en el que se da algo parecido a lo que en Italia llaman la passeggiata, por su valor de paseo puramente recreativo y mirón, presa fácil para un público algo aburrido y ritualista, de esos que van y vienen, indistintamente de sábados o domingos, y es a la vez uno de esos enclaves del inconsciente colectivo que arrastra por su animación, más atento siempre a los locales de ocio que a lo estrictamente comercial, parcela esta última en la que muchas áreas de la ciudad le han ganado claramente la partida.
Probablemente por esa condición de eslabón importante o principal en la mencionada línea, Passeig Russafa desplazó con claridad a Ribera en el liderazgo del barrio del que hablamos, como siguiendo la premonición estellesiana de modestia y ambigüedad: El carrer de Ribera era confús i alegre. Y esa causa produjo a su vez el efecto casi contrario en ésta última. Si no un remanso de paz, Ribera ofrece cierta tranquila calma en pleno centro y en una calle amplia, algo que sin duda lamenta el rentista de sus plantas bajas -es un decir- pero agradece el paseante.
Para mí, además de aquel primer recuerdo asociado al extraño paseante, esas dos calles fueron el descubrimiento de la inmediatez y realidad del centro estricto, el atisbo de la vida adulta y de cierta ingenua y primera autonomía: ir al cine con los amigos del colegio, liberado ya de la presencia de los padres, imitando sin embargo algo de sus formas en bares baratos, enfocados a un público adolescente y ansioso, con prisa por crecer, incapaz de distinguir el fulgor y el rumor brutal de la plaza de toros al final de la calle, aún aturdido por las primeras cervezas.
Y luego, atravesándolas, quizá las mejores, las otras: Mossén Femades, Martínez Cubells, Convent de Santa Clara, Forners. Calles tapizadas por restaurantes como exhibicionistas y permanentes verbenas. Calles de negocios y escaso vecindario. Calles que sostuvieron por un tiempo el sueño de una burguesía imposible y de una ciudad que pudo ser. Calles por las que pasear a última hora de las tardes del verano recién estrenado o agotándolo, ya entre luces, con el cuerpo envenenado de melancolía y recuerdos de otras tardes y otras luces.

dijous, de setembre 11, 2008
FALSOS MODERNOS
Tears stream down on your face
When you lose something you cannot replace
Tears stream down on your face
And I...
Tears stream down on your face
I promise you I will learn from my mistakes
Tears stream down on your face
And I...
Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you.
dilluns, de setembre 08, 2008
ESTELLESIANA (I)
dissabte, de setembre 06, 2008
VIEJOS MALES
No se queden con las gansadas románticas, bobaliconas y bienintencionadas del joven. Ni con la belleza dudosa de la Bonham-Carter. Ni con las conversaciones de circunstancias, tan británicas. Hay en este fragmento de Una Habitación con Vistas una alucinante aria de Donizetti. Y hay el paisaje toscano, un verano o una primavera eterna, y la silueta de Florencia brillando otra vez como un espejismo o un sueño.
Yo -perdonadme, ortodoxos- de muy joven padecí una grave enfermedad llamada Italia. Y ahora, más a menudo de lo que debiera y con cualquier excusa, aún viene a mí, recurrente y pesada como un mal congénito. Pero no la aparto como quien aparta un mal recuerdo. Tengo aún capacidad para entusiasmarme por algunas cosas viejas y queridas. Me quedo, como un consuelo y un recuerdo que es pasado, presente y futuro, con lo de Henry James: "It concerns Italy and my youth. Two fine things".
dimecres, de setembre 03, 2008
RUTINAS

dilluns, de setembre 01, 2008
SOHO SQUARE

Al jardí dels plaers prohibits